martes, 18 de mayo de 2010

FUNCIONARIOS PÚBLICOS. DAMIAN BENEYTO.

 Así, en los momentos de hervor económico y ladrillazo, un encofrador podía duplicar el sueldo de un Técnico Superior de la Administración, y para conseguir que un albañil viniera a casa había, poco menos, que apuntarse en una lista de espera y cruzar los dedos. Mientras los funcionarios perdían poder adquisitivo y realizaban malabarismos contables con el sueldo, miles de paletos de eructo, puti club y caspa montaban una constructora y juntaban billetes de quinientos euros como cromos. Legiones de jóvenes abandonaban los estudios y dejaban sus libros escolares criando polvo mientras se pavoneaban en coches refulgentes… ¿los funcionarios? Unos "pringaos, hombre, unos "pringaos"… ¿para qué estudiar?, ¿para qué invertir? ... 
 Y mientras tantos celebraban sus ganancias entre cubatas, risas, rayas de coca y "España va bien", miles de hombres y mujeres habían inmolado sus mejores años junto a una taza de café cargado, un flexo y un temario de oposiciones. Con los codos clavados en una mesa, viendo la vida desfilar a través del claroscuro de un ventanal, a la espera del momento crucial y temible de los exámenes.
Pues bien, ahora resulta que los efectos de aquellos excesos han de pagarlos los "privilegiados funcionarios", precisamente el colectivo que apenas se benefició del auge económico y que, por supuesto, no provocó la crisis.
Según ese planteamiento no pidamos cuenta a las entidades bancarias que prestaron dinero sin las debidas garantías. No pensemos que las ganancias obscenas de la especulación acabaron en paraísos fiscales. No indaguemos en ayuntamientos y comunidades que dilapidaron millones encargando obras absurdas que enriquecieron a empresarios. No, no… todo esto que lo paguen los funcionarios
.
Sí, los funcionarios, aquellos "pringaos" durante los años del falso esplendor económico. Sí, el juez que sacrificó como poco cinco años en una oposición terrorífica (aparte de los cinco de carrera) para ganar menos que muchos fontaneros. Sí, los miles de opositores que hubieron de recurrir al Lexatín, el policía que se juega la vida por mil quinientos euros mensuales, el auxiliar que no gana más de novecientos… ¡resulta que estos han de pagar la crisis y son unos"privilegiados"!

1 comentario:

  1. Damián Beneyto18/5/10 9:37

    De este escrito no soy el autor y ni siquiera sé quien lo ha escrito. Lo he mandado al blog porque lo suscribo totalmente y no estoy de acuerdo en absoluto con las medidas tomadas por el gobierno y no tengo ningún inconveniente en que lo publique el "HOY".

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