viernes, 7 de noviembre de 2014

El Escándalo de los viajes daña la imagen de Extremadura. Monago debe dimitir.

Cuando uno jura desempeñar fielmente las obligaciones del cargo y acatar la constitución y las leyes, queda obligado a un ejercicio leal de sus cometidos y a usar de las prerrogativas del cargo dentro de las reglas de la buena fe, sin abusos ni excesos, sabiendo diferenciar las actividades privadas con las actividades públicas.
Hemos asistido esta mañana a un ejercicio de confusión, a un intento desesperado por huir hacia adelante. Hoy nos ha defraudado nuestro presidente, el Presidente Monago.  Hoy ha comparecido ante los medios de comunicación, no para pedir perdón, no para justificar sus “supuestos viajes” a Canarias para cumplir con su labor parlamentaria, sino para decirnos que él es bueno y los demás son malos; para decirnos que quieren callarle, y que le “quieren partir las piernas” porque está proponiendo medidas para atajar la corrupción. Para ello se ha amparado en un supuesto derecho a la intimidad.
El Sr. Monago no comprende que su intimidad no es el problema. El derecho al honor lo tienen todas las personas y es un derecho que hay que proteger en democracia. El Sr. Monago ha intentado tapar su “mal hacer” echando la culpa a otros, cuando la única culpa es la propia, la que se deriva de sus propios actos. Uno no puede ir contra sus propios actos, aunque puede mostrar arrepentimiento y deseos de corregirlos. Hoy el Sr. Monago ha perdido una importante oportunidad para decir a los extremeños y a los españoles que se equivocó, y que está dispuesto a hacer un propósito de enmienda. Hoy Monago ha lanzado insidias contra terceros. Ha amenazado con demandar a todos los que le han calumniado. Y lo que es más grave, ha dicho que el gobierno está analizando hechos que cuando acabe de analizarlos los pondrá en conocimiento de la fiscalía. No ha dado nombres, aunque ha insinuado viajes del Diputado Sr. Sánchez. No sabemos qué ha querido decir.
Hoy el Sr. Monago se ha hecho un flaco favor. Ya sabíamos, nos tiene acostumbrado a ello, que no iba a presentar la dimisión, ni siquiera que iba a reconocer la verdad de las cosas. Se ha mostrado muy afectado porque se han vertido críticas muy graves contra él. Le han hecho daño a lo que más quería, ha dicho, pero lo cierto es que nadie le ha hecho más daño que el que puede haberse hecho a sí mismo.
Desde PREX CREX, no nos ha quedado más remedio que pedir su dimisión. Pedir a su partido y a su grupo parlamentario que si no quiere irse que lo cesen. Pueden hacerlo. Hoy el PP tiene en sus manos una patata caliente que si no la desactiva le puede explotar en las manos.
Hoy Monago ha contribuido a que más ciudadanos renieguen de la política y de los políticos. Hoy se ha engrosado la lista de la desafección hacia la política.
Un Presidente que ha perdido la confianza de toda la oposición de la cámara extremeña no le queda otra que hacer un acto de constricción y aceptar que se ha equivocado y cumplir la penitencia impuesta.
No nos queda más remedio, si queremos que la limpieza en los cargos públicos e institucionales sea una realidad, que pedir que abandone el cargo si no es capaz de demostrar que lo que se ha dicho es falso. Estaba en su mano, ha renegado de ello y eso le hace más culpable. Ya no valen parches ni paños calientes. Lo que ha hecho si es verdad, es corrupción. Es cierto que no es el mismo grado de corrupción que otros que están encausados en diligencias penales o incluso han ingresado en la cárcel, pero es corrupción. Y como acto de corrupción que es debe serle aplicado el mismo correctivo que él pide para ese tipo de actos, el correctivo que pide la sociedad extremeña y española, y ello para bien de la democracia.
Ya he dicho que “dimitir en política es morir, pero es preciso morir para dignificar la política” Pues eso. 

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